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Tepoztlán

Este poblado fue un antiguo asentamiento prehispánico de origen náhuatl. Su nombre significa “donde abunda el cobre”. Como otros muchos pueblos del actual Morelos, en el siglo XV fue conquistado por los mexicas y convertido en tributario de Tenochtitlán.

Tras la Conquista, los frailes dominicos se encargaron de la evangelización del lugar. Después de la Revolución Mexicana, en la que Tepoztlán participó parcialmente como simpatizante zapatista, el pueblo cobró una gran fama por su hermosura, el colorido de su cultura local, indígena y su atmosfera apacible y encantadora.

Otra de las grandes virtudes de Tepoztlán, por la que vale la pena visitarlo más allá de la búsqueda de sus atractivos particulares, es por su formidable escenario natural. El pueblo se asienta en el Parque Nacional del Tepozteco, una escalera natural que asciende desde los 1 500 metros hasta los 3 000 metros sobre el nivel del mar, ya en los límites del Distrito Federal, y que gracias a ello cuenta con una amplia variedad de climas y tipos de vegetación. Tal escalera está conformada por cerros de origen volcánico, peñascos y barrancas que se levantan en ángulos muchas veces de 90 grados sobre el suelo. Pocos rumbos de México y del mundo ofrecen panorámicas semejantes.

En los últimos años, Tepoztlán se ha convertido en uno de los destinos de fin de semana favoritos de mucha gente de la ciudad de México. Muchos han construido sus casas de descanso. Igualmente ha atraído a múltiples seguidores de corrientes culturales alternativas, como hippies, mexicanistas y amantes del “esoterismo”, que consideran que el lugar tiene un fuerte poder energético. Lo interesante es que Tepoztlán recibe toda clase de visitantes e influencias pero no pierde sus raíces tradicionales. Hoy, este pueblo convertido en ciudad es un destino bastante cosmopolita y agradablemente diverso dentro del panorama de los destinos turísticos nacionales.

El Tepozteco

Al norte del poblado, al fondo de la avenida Tepozteco inicia una larga vereda de ascenso de 1 300 metros de largo que conduce a esta pirámide. La caminata puede ser extenuante, así que tómelo con calma. Le sugerimos que se detenga para ir descubriendo el formidable Valle de Tepoztlán, así como las distintas peñas que se yerguen prácticamente verticales sobre la misma sierra: las tres Marías, los Gemelos, el Muñeco. En la parte alta, la vista es fenomenal.

La pirámide del Tepozteco se ubica a unos 400 metros por encima del pueblo. Esta estructura de tres cuerpos con 10 metros de altura total fue el basamento de un adoratorio prehispánico dedicado a Ometochtli (“dos conejos”)-Tepoztecatl, una deidad relacionada con la agricultura a la que se le atribuye la invención del pulque.

Tepoztlán tiene una forma muy creativa de vivir y actualizar sus tradiciones. El poblado celebra su fiesta patronal el 8 de septiembre, día de la Natividad de Nuestra Señora. En los últimos años se ha hecho costumbre armar sobre la entrada al atrio de la iglesia una portada de semilla. En vez de los arcos florales que se ven en otros pueblos, aquí se hace un amplio marco con semillas comestibles (frijol, trigo, maíz, arroz, etc.) que narra aspiraciones o acontecimientos pasados o presentes del pueblo. La portada se mantiene en la portada del atrio hasta el festejo del siguiente año.